La locura de tener gallinas se ha apoderado de nuestra aldea, Paniceres. Todo el mundo se ha dedicado a cerrar con alambre una parte de prado, montado o restaurado  una caseta, «amueblado» con sus enseres la casa de las gallinas y ,claro lo más importante, comprado las maravillosas ponedoras de huevos «naturales«.

La verdad que es muy agradable alimentar las aves: trigo, maiz, mondas de fruta y de verduras que les encanta, berzas, yerba fresca. No hacen muecas a nada, están todo el día comiendo y escarbando en el suelo. Corren hacia tí cuando abres la puerta y se acumulan alrededor cacareando.

Hay varios tipos de gallinas: las de pelaje marrón, las «kikas» que son pequeñas y variopintas, las pintas asturianas que son negras y blancas, y una clase que nuestro vecino de Talavera ha traido de su tierra que son totalmente negras. Nos ha llenado el pueblo y aldeas colindantes de esta especie manchega.. Estas gallinas están relajadas, estan en libertad hacen ejercicio y son felices!!!!

Lo más placentero de todo esto es recoger los huevos que estas «damas plumadas» depositan en el ponedero todos los días, cogerlos aún templados y freirlos para mojar pan. Qué rico! Qué diferencia en el sabor, la textura y el color. La tortilla de patata tiene un color amarillo, sube mejor y se derrite en la boca!!!

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