Hace varios dìas que disfrutamos de una luna redondísima, luminosa y de un cielo despejado sembrado de innumerables estrellas esparcidas por aquí y por allá. Mi asignatura pendiente es aprender a reconocer la osa mayor, la osa menor……y todas esas constelaciones con
nombre propio. Me parece tan difícil.

Con la claridad que nos proporciona este astro, que dicen está apagado, se dislumbra el perfil de Peña Mayor y los montes conlindantes, los pueblos iluminados de los alrededores de Paniceres.

Me abrigo y me siento en la terraza a escuchar el silencio y admirar el espectáculo celeste. Miro al cielo y los pensamientos y sentimientos se confunden: recuerdos tristes, dulces, amargos, alegres, ansiedad…… respiro hondo el aire fresco varias veces y una paz interior me recorre el cuerpo, me tranquiliza y me invita a soñar, a desconectar, a evadirme. Yo que soy muy soñadora e imaginativa no me cuesta ningún esfuerza trasladarme a otra época, país, lugar, bañarme a los pies de una cascada, escalar una montaña… Cierro los ojos y viajo con suma rapidez. Me es incluso posible escuchar los sonidos.

Es una terapia fácil, gratís y gratificante.

Os invito a hacer lo mismo, creo que os gustará. Además, ¿qué perdeís con probar?

noche de luna llena